Introducción
⌅El diagnóstico fitosanitario del bosque urbano es fundamental para garantizar la salud y sostenibilidad de los ecosistemas en áreas urbanas. Este proceso permite identificar la presencia de plagas, enfermedades y factores ambientales que puedan afectar el bienestar de los árboles y vegetación en la ciudad. Al detectar estos problemas de manera temprana, se pueden implementar medidas de control y manejo que eviten la degradación del entorno verde, contribuyendo a la calidad del aire, la regulación de temperaturas, la reducción del ruido y la mejora del paisaje urbano. Además, un diagnóstico adecuado protege el valor ecológico y estético del bosque urbano, asegurando su capacidad para ofrecer servicios ecosistémicos esenciales y mejorar la calidad de vida de los habitantes (Salbitano et al., 2017Salbitano, F., Borelli, S., Conigliaro, M., & Chen, Y. (2017). Directrices para la silvicultura urbana y periurbana. Estudio FAO: Montes No 178. https://openknowledge.fao.org/server/api/core/bitstreams/56a86ed2-f6ab-4ee2-867e-04adee619d40/content).
La implementación de medidas fitosanitarias en cualquier tipo de cultivo, incluso en los espacios arbolados urbanos, conlleva previamente la realización de diagnósticos apropiados. Con el fin de detectar no solo la presencia de plagas y enfermedades, sino también riesgos potenciales para las distintas especies cultivadas.
La caracterización fitosanitaria se debe realizar de forma obligatoria a través de un trabajo de campo, normalmente empleando transeptos o parcelas. El empleo de otras herramientas de gabinete no puede suplir al trabajo de campo, sirviendo únicamente como apoyo o complemento. A fin de optimizar los trabajos se recomienda caracterizar fitosanitariamente, al menos, los puntos en los cuales se haya recogido información sobre la vegetación, empleando para ello cualquiera de los métodos existentes que estadísticamente ofrezca resultados válidos (Carrasco et al., 2019Carrasco, A., Guzmán, J. R., Ruiz, J. M., & Rodríguez, S. (2019). Manual de Diagnóstico Fitosanitario. Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía. Junta de Andalucía. https://www.scribd.com/document/769842739/Manual-de-diagnostico-fitosanitario-dehesa-1).
El presente trabajo tiene el objetivo de valorar el estado sanitario del bosque de La Bolera. Los resultados permitirán proponer acciones de regulación y saneamiento que contribuyan a la recuperación integral del espacio arbolado.
Materiales y métodos
⌅El trabajo se desarrolló en el bosque urbano de La Bolera, ubicado en la manzana situada al final de la avenida de Rancho Boyeros, entre las calles 19 de Mayo, Carlos Manuel de Céspedes, Zapata y la esquina de Carlos III, en el municipio Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba. Se realizó una caracterización básica del espacio arbolado y se resumieron los aspectos más relevantes que influyen en la fitosanidad de la zona, basados en los resultados del estudio fitosociológico de (Núñez et al., 2022Núñez, A., & et al. (2022). Bosque urbano de La Bolera. Proyecto: Ordenamiento, manejo y conservación del arbolado urbano en localidades de cuatro municipios de la provincia de La Habana. (p. 19) [Estudio de Caso].). Se analizó la abundancia y dominancia de las especies arbóreas registradas para clasificarlas en clases de presencia, según los criterios de Rivas (1987)Rivas, S. (1987). Nociones sobre fitosociología, biogeografía y bioclimatología. La vegetación de España, 17-45. https://cir.nii.ac.jp/crid/1573950401148962048.
Para la evaluación fitosanitaria, se empleó la metodología establecida para los sitios forestales por López et al. (2003)López, R. A., Rivero, C. G., Casanova, Á. D., Cruz, H., Vera, A. F., & García, A. (2003). Actualización del inventario de insectos y microorganismos nocivos a las especies forestales en Cuba. Fitosanidad, 7(2), 3-9. https://www.redalyc.org/pdf/2091/209118162001.pdf. Entre los meses de mayo y noviembre del presente año, se realizó un inventario de las especies de plagas y enfermedades, independientemente del nivel de daño observado. Posteriormente, las muestras colectadas fueron adecuadamente conservadas y trasladadas al Laboratorio de Entomología del Instituto de Investigaciones Agro-Forestales (INAF). La identificación se realizó mediante microscopía óptica, utilizando las claves taxonómicas de Hochmut & Milan (1975)Hochmut, R., & Milan, D. (1975). Protección contra las plagas forestales en Cuba. Instituto Cubano del Libro. https://agris.fao.org/search/en/providers/122621/records/64776164f2e6fe92b36783a9 y Cibrián et al. (2007)Cibrián, D., Albarado, D., & García, S. (2007). Enfermedades forestales en México. Universidad Autónoma Chapingo.. Para confirmar los resultados, las muestras se compararon con material de referencia del INAF. Se estimó el nivel de daño y se evaluó el estado fitosanitario del arbolado en función de los agentes de daño identificados, definiendo acciones de regulación y saneamiento como contribución a la recuperación integral del espacio arbolado.
Resultados y discusión
⌅Caracterización básica del área de trabajo
⌅La Bolera es un bosque urbano de 2,5 ha de superficie, con funciones ambientales y socioculturales, además de una elevada importancia paisajística. Es administrado por la entidad Áreas Verdes Provincial, encargada de su mantenimiento y conservación.
En el espacio arbolado se registraron 27 especies arbóreas, distribuidas en igual número de géneros y 17 familias botánicas (Anexo 1). La cobertura de copa muestra parches debido a la distribución irregular de las especies, con mayor agrupamiento y densidad en varios puntos. Existen áreas incultas dispersas sin vegetación arbórea, a pesar del cambio de uso del suelo para el cual se ha destinado. Esta situación conlleva la necesidad de plantación, fundamentada además por la baja representación de árboles jóvenes, con solo un 1% de ejemplares con diámetros menores de 20 cm, frente a casi el 50% con diámetros superiores a 40 cm.
Las copas amplias de algunas especies, como el algarrobo del país (Samanea saman), presentan el llamado efecto sombrilla. Las ramas de esta especie son tan largas que generan raíces de soporte que crecen hacia el suelo, lo que limita el paso de la luz solar, necesaria para el crecimiento de ejemplares jóvenes.
El uso cultural y religioso del bosque es incontrolable. Se observa en diversos puntos la remoción del suelo para enterramientos y la colocación de atributos y ofrendas al pie de los árboles. En estas ofrendas se encuentran alimentos y animales muertos, cuya descomposición altera la higiene del bosque, genera olores desagradables y contribuye a la proliferación de vectores nocivos para la salud humana, afectando además el valor recreativo del área.
Registro de plagas y enfermedades observadas
⌅El muestreo de plagas y enfermedades se realizó en todo el espacio arbolado. Las plagas observadas se listan en la Tabla 1.
| No. | Plaga | Clase/Orden | Especies sobre las cuales fue observada | |
|---|---|---|---|---|
| Nombre científico | Nombre común | |||
| 1. | Dysdercus andrea L. | Banderita inglesa | Insecta /Hemíptera | |
| 2. | Nasutitermes corniger Motschulsky | Comején | Insecta /Isóptera | |
| 3. | Ammalo helops Cramer | Osito peludo | Insecta /Lepidóptera | |
Las enfermedades observadas se listan en la Tabla 2.
| No. | Enfermedad | Agente que la provoca | Especie afectada |
|---|---|---|---|
| 1. | Gomosis | Es causada por el oomiceto Phytophthora citrophthora, favorecido por alta humedad en el ambiente, pero puede ser provocada, además, por bacterias e insectos nocivos, incluso, por daños mecánicos. | |
| 2. | Fumagina | Es producida por el desarrollo de un hongo saprófito sobre un sustrato glúcido presente en la superficie de las hojas. El agente causal es Capnodium sp., del orden Perisporiales y la familia Capnodiaceae. | |
| 3. | Agallas | Son estructuras de tipo tumoral inducidas por insectos (avispas cinípidas, dípteros, pulgones, psílidos y gorgojos) y otros artrópodos, nemátodos, hongos (Gymnosporangium), bacterias (Agrobacterium tumefaciens), virus y plantas parásitas y semiparásitas. |
Clases de presencia
⌅Las especies arbóreas registradas en La Bolera, se clasifican en cinco clases de presencia (Tabla 3).
| Clases de presencia | Especies clasificadas | Observaciones | |
|---|---|---|---|
| Distribución numérica | Porciento del total | ||
| 1- Clase "r" (menos del 6%) | 15 | 57,69 | |
| 2- Clase "+" (entre 7 y 10%) | 4 | 15,38 | |
| 3- Clase I (entre 11 y 20%) | 4 | 15,38 | |
| 4- Clase II (entre 21 y 40%) | 3 | 11,53 | |
| 5- Clase III (entre 41 y 60%) | 1 | 3,84 | |
Valoración del estado fitosanitario
⌅En el bosque de La Bolera, de acuerdo con las plagas y enfermedades observadas, se definen dos agentes de daño: bióticos, por la incidencia directa de insectos, y abióticos, por las labores de manejo y acciones antrópicas perturbadoras con incidencia negativa en la sanidad de la masa arbórea. Estas últimas se convierten en el factor principal que favorece la aparición de plagas y enfermedades, las cuales se manifiestan de forma puntual en determinadas especies e individuos.
Por ejemplo, la termita arbórea Nasutitermes corniger, perteneciente al grupo de los comejenes de bola por la forma de sus nidos, se encontró en troncos de Calophyllum antillanum (ocuje), Tabebuia rosea (roble blanco) y Delonix regia (framboyán rojo). Estas termitas forman galerías superficiales que conducen al nido, construido en las intersecciones de las ramas altas y secas de sus hospederos, ramas que debieron ser eliminadas en labores de saneamiento. Al respecto, (Mathews, 1977Mathews, A. G. (1977). Studies on termites from the Mato Grosso State, Brazil (Vol. 55). Academia Brasileira de Ciencias. http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0031-10492015002800385&lng=en&nrm=iso&tlng=en) y Edwards & Mill (1986)Edwards, R., & Mill, A. (1986). Termites in buildings. Their biology and control. señalan que, aunque las termitas colonizan invariablemente cualquier tipo de madera muerta, son incapaces de atacar la madera viva, prefiriendo árboles con ramas secas. La amplia gama de metabolitos secundarios producidos por la mayoría de las plantas vasculares podría hacer que la madera viva sea tóxica o al menos poco apetecible para las termitas (Barone et al., 2002Barone, J. A., Coley, P. D., & Guariguata, M. R. (2002). Herbivorismo y las defensas de las plantas. En Ecología y conservación de bosques neotropicales (pp. 464-492).). Así, aunque Nasutitermes es capaz de digerir la celulosa gracias a su simbiosis con microorganismos intestinales, no ha desarrollado adaptaciones para metabolizar las sustancias tóxicas que contiene la madera viva (Brune & Friedrich, 2000Brune, A., & Friedrich, M. (2000). Microecology of the termite gut: Structure and function on a microscale. Current Opinion in Microbiology, 3(3), 263-269. https://doi.org/10.1016/S1369-5274(00)00087-4) (Figura 1).
La fumagina es una patología causada por varias especies de hongos del grupo de los ascomicetos, pertenecientes a los géneros Capnodium y Limacinia. El micelio oscuro se desarrolla sobre hojas, tallos y frutos de las plantas afectadas por las secreciones azucaradas, conocidas como miel de rocío, que dejan insectos como las guaguas y los pulgones. Está presente en individuos de Calophyllum antillanum (ocuje) y Mangifera indica (mango). Aunque estos hongos no causan daño directo a las plantas, ya que no penetran en el huésped, dificultan la fotosíntesis y la transpiración, lo que retrasa el crecimiento y reduce la resistencia de los árboles, especialmente frente a la sequía. Desde un punto de vista estético, la fumagina afecta negativamente la apariencia de las plantas y el paisaje. Para evitar la presencia del hongo, es necesario controlar previamente la infestación de guaguas y pulgones.
La gomosis y las agallas están presentes en Albizia lebbeck, especie susceptible a estas enfermedades, que por su condición invasora y su rápida dispersión, ha debido ser eliminada (Figura 2).
Ammalo helops, un lepidóptero de la familia Erebidae, es más conocido por sus larvas, llamadas comúnmente "ositos peludos". Se observó en su estadio de capullo, que es la envoltura de la pupa o crisálida en insectos con metamorfosis, dentro de un ejemplar de Calophyllum antillanum. En Cuba, esta especie es una plaga ocasional, que se caracteriza por ser altamente gregaria, ya que las larvas se alimentan juntas de la misma hoja, causando la esqueletización del follaje. Aunque no se observó una diseminación extensa, este insecto es de gran interés para la protección fitosanitaria en áreas urbanas debido a su toxicidad y a las reacciones alérgicas que puede provocar en personas susceptibles, especialmente en comunidades donde ha sido detectado.
En el área se identificaron siete árboles secos en pie, lo que representa menos del 20% del total de árboles en el lugar. Los troncos de estos árboles presentan signos evidentes de descomposición (Figura 3) probablemente causados por hongos de pudrición que invaden a partir de heridas, grietas y zonas muertas. El desarrollo de estos hongos puede haber sido favorecido por condiciones ambientales de alta temperatura y humedad, junto con la abundancia de esporas o rizomorfos capaces de producir infección, principalmente en individuos debilitados.
Las plagas y enfermedades en el bosque de La Bolera se observaron en seis de las 27 especies arbóreas presentes en el espacio arbolado. Los individuos afectados se localizaron en solo una de las tres unidades de muestreo en las que se dividió el área para facilitar el estudio fitosociológico previo. La limitada dispersión tanto espacial como en términos de diversidad arbórea de las plagas y enfermedades sugiere que el nivel de daño en el área es leve.
A pesar de estos resultados, se podría inferir un riesgo mayor de ataques de plagas y enfermedades, además del riesgo prevalente ante eventos climatológicos extremos. Este riesgo se relaciona con el alto porcentaje de árboles con diámetros entre 40 y 60 cm (aproximadamente el 50%), muchos de los cuales pronto envejecerán, lo que conllevará la consiguiente pérdida de vigor. La distribución taxonómica no uniforme del número de ejemplares por especie (abundancia-dominancia) también representa un riesgo. Según la regla de Santamour (1990)Santamour, F. S. (1990). Trees for urban planting: Diversity, uniformity, and common sense7th conference of the metropolitan tree improvement alliance. 7, 57-66., un bosque urbano saludable debe cumplir la proporción 10-20-30: ninguna especie debe superar el 10% del total, ningún género debe superar el 20%, y ninguna familia botánica debe representar más del 30% del total.
Acciones de regulación y saneamiento
⌅Cualquier control de plagas y enfermedades en los árboles, independientemente del nivel de daño que puedan ocasionar, debe comenzar con una vigilancia sanitaria adecuada, un seguimiento periódico y una gestión adaptada del espacio arbolado. En el caso del bosque urbano de La Bolera, el tratamiento fitosanitario se ajustará a la especie, tipo y características de la plaga, así como al objeto social del espacio arbolado. Se propone un manejo integrado, priorizando la aplicación de medios biológicos autorizados en la Lista de Plaguicidas Autorizados (CENSA, 2016CENSA. (2016). Lista Oficial de Plaguicidas Autorizados (p. 422) [Registro Central de Plaguicidas. República de Cuba]. Centro Nacional de Sanidad Vegetal.) del Instituto Nacional de Sanidad Vegetal. En caso de que no sea posible aplicar control biológico debido a la urgencia de la intervención, la falta de medios u otra razón justificada, se procederá a realizar labores silviculturales, tales como la tala sanitaria (eliminación de árboles enfermos) o la remoción de las partes afectadas, asegurando su eliminación sin afectar el entorno urbano. También se eliminarán de forma inmediata los residuos orgánicos e inorgánicos generados por las actividades de saneamiento. Dado el objeto social del bosque, no se recomienda el uso de pesticidas químicos (insecticidas, acaricidas, fungicidas, herbicidas u otros productos).
Es fundamental que el personal encargado de las labores de saneamiento cuente con la formación y responsabilidad necesarias. Se debe implementar un protocolo de limpieza y desinfección de las herramientas de trabajo utilizadas tanto en los trabajos de sanidad vegetal como en las labores de conservación, con el objetivo de evitar la propagación de agentes patógenos.
El aumento de la diversidad arbórea, conforme a la regla de presencia de Santamour (1990)Santamour, F. S. (1990). Trees for urban planting: Diversity, uniformity, and common sense7th conference of the metropolitan tree improvement alliance. 7, 57-66. y los criterios diametrales propuestos por Richards (1983)Richards, N. A. (1983). Diversity and stability in a street tree population. Urban Ecology, 7(2), 159-171. https://doi.org/10.1016/0304-4009(83)90034-7, es otra acción esencial para la estabilidad de los bosques urbanos. La plantación de especies con alto potencial ecosistémico de regulación y soporte, que se adapten a las características edafoclimáticas del sitio y que incrementen las clases de presencia menos representadas, contribuiría a aumentar la resiliencia del espacio arbolado. Este atributo está directamente relacionado con la riqueza de especies, las funciones ecosistémicas y la capacidad del bosque para absorber y resistir perturbaciones específicas, incluidas plagas y enfermedades.
Conclusiones
⌅El diagnóstico fitosanitario del bosque urbano de La Bolera define dos agentes de daño, resumidos en tres plagas insectívoras y tres enfermedades, observadas en seis de las 27 especies arbóreas presentes en el espacio arbolado.
El nivel de daño de plagas y enfermedades en el área se considera ligero o leve, aunque se infiere un riesgo mayor por el porcentaje de árboles que en pocos años habrán envejecido, con la consiguiente pérdida de vigor característica de la longevidad, y por la distribución taxonómica no uniforme, que resulta inadecuada para un bosque urbano.
La plantación de especies con alto potencial ecosistémico de regulación y soporte, adecuadas a las características edafoclimáticas del sitio, permitiría incrementar la resiliencia del espacio arbolado, atributo relacionado directamente con la riqueza de especies, las funciones ecosistémicas y la capacidad de absorber y soportar perturbaciones específicas, como plagas y enfermedades.