Introducción
⌅Los bosques ofrecen un amplio espectro de potencialidades que han estado disponibles para la humanidad desde tiempos antiguos. En la actualidad, representan un recurso natural estratégico debido a su capacidad para producir bienes materiales y prestar servicios ambientales cruciales. Estos servicios incluyen la conservación de la biodiversidad, la protección de los suelos, la mejora de la calidad del agua y la mitigación del cambio climático.
Aguirre-Calderón (2015)Aguirre-Calderón, O. A. (2015). Manejo forestal en el siglo XXI. Madera y bosques, 21(SPE), 17-28. señala que, en el siglo XXI, la tendencia es gestionar los bosques bajo una visión ecosistémica, paisajista, integral, participativa y de uso múltiple. Este enfoque busca obtener un rendimiento sostenido de los diversos productos, bienes y servicios que los bosques proporcionan. El objetivo final es mejorar las condiciones y la calidad de vida de la sociedad, lo que ha dado lugar al concepto de Manejo Forestal Sostenible.
La madera, uno de los principales recursos forestales, posee propiedades únicas que la hacen casi insustituible para satisfacer diversas necesidades humanas. Sus usos son múltiples y abarcan la construcción, la carpintería, la decoración interior y exterior, el transporte, la comunicación y la generación de energía. A diferencia de otros recursos agotables que tardan miles de años en formarse, la madera es un recurso renovable a corto plazo (Ibáñez-Drake et al., 2011Ibáñez-Drake, A., Henry-Torriente, P. P., Echevarría-García, J. C., Sosa-Arias, M., & Guerra-Rivero, C. (2011). Características físico-mecánicas de la madera de cinco especies forestales de la Sierra Maestra. Revista Forestal Baracoa, 30(1), 87-95.).
La valorización de este recurso en un área específica depende del conocimiento de las especies que componen el patrimonio forestal, las características de sus maderas y sus usos potenciales. Además, es crucial comprender las capacidades de cada ecosistema para proporcionar servicios ambientales de valor agregado. En Cuba, los estudios relacionados con este tema son más frecuentes en el sector forestal especializado, como las antiguas Empresas Forestales Integrales y la Empresa para la Protección de la Flora y la Fauna, que en otras formas productivas como las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA). Estas últimas administran una parte significativa de las tierras del campesinado cubano y, en muchos casos, gestionan bosques naturales y plantaciones.
El objetivo de esta investigación fue caracterizar el potencial del patrimonio forestal mediante la clasificación de sus especies por tipos de madera, clases de calidad para el manejo forestal sostenible y la capacidad de retención de carbono de sus bosques.
Materiales y métodos
⌅La CPA Lázaro Peña González se encuentra en la provincia de Granma, municipio de Guisa, en el Consejo Popular de Palma del Perro. Limita al noroeste con la localidad de Corralillo Arriba, al noreste con las Cajitas y el camino a la comunidad de Palma del Perro, y al sur con la carretera que conduce al asentamiento poblacional de Victorino. El relieve es medianamente ondulado, con alturas que oscilan entre 278,4 y 483,7 metros sobre el nivel del mar. Predominan los suelos del agrupamiento pardo, tanto con carbonatos como sin ellos, así como los fersialíticos pardo rojizos y, en menor medida, los esqueléticos. Las áreas con vocación forestal están compuestas principalmente por bosques naturales de la formación semicaducifolia sobre caliza, y en menor proporción por plantaciones de especies energéticas como el soplillo y la leucaena. Estas áreas están categorizadas como protectoras de las aguas y los suelos.
Metodología utilizada
⌅El estudio se llevó a cabo en el año 2020, basándose en el inventario de especies y el volumen por especie, junto con otras informaciones del plan de manejo simplificado del patrimonio forestal de la CPA para el período 2019-2023. Las especies arbóreas se agruparon por familias botánicas y se categorizaron según las clasificaciones de tipos de madera desarrolladas por Gómez et al. (1976)Gómez, J. R., Feliciano, F., Eremeev, A., & Kaluzkii, K. (1976). Clasificación de los bosques de Cuba por la importancia de las especies de árboles. Revista Forestal Baracoa, 6(3-4), 27-43. y las "Clases de calidad de las especies para el manejo forestal integral" (Álvarez-Olivera, 2007aÁlvarez-Olivera, P. A. (2007a). Propuesta de clasificación de las especies maderables para el manejo forestal integral (primera parte). Revista Forestal Baracoa, 26(2), 73-84., 2007bÁlvarez-Olivera, P. A. (2007b). Propuesta de clasificación de las especies maderables para el manejo forestal integral (segunda parte). Revista Forestal Baracoa, 26(2), 97-106.). Se realizó un análisis de frecuencia para cada clasificación, con el software IBM SPSS STATISTICS versión 21 para el procesamiento de la información.
Además, se empleó el sistema automatizado SUMFOR v-4.1 para determinar el carbono retenido en el patrimonio forestal. Se estimó la línea base de retención de carbono para un período de 10 años, asumiendo que el patrimonio forestal y la gestión técnica de la CPA se mantendrían constantes en comparación con el año base (Tabla 1).
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Año base de la información | 2019 |
| Superficie de bosques naturales (ha) | 213,6 |
| Volumen por formaciones del bosque natural (m³) - Semicaducifolio sobre caliza | 16480 |
| Superficie total de plantaciones (ha) | 33,4 |
| Superficie por especie: Leucaena (ha) | 12,6 |
| Superficie por especie: Soplillo (ha) | 20,8 |
| Volumen total de las plantaciones (m³) | 3216 |
| Volumen por especie: Leucaena (m³) | 997 |
| Volumen por especie: Soplillo (m³) | 2219 |
| Superficie de las plantaciones en desarrollo (ha) | 4 |
| Superficie por reforestar (ha) | 22,90 |
| - Sin marabú (<50 %) % | 100 |
| Superficie de áreas no forestales (ha) | 67,60 |
| Plan anual promedio de fomento (ha) | 4,6 |
| Supervivencia promedio de las plantaciones % | 85 |
| Logro promedio de la reforestación % | 80 |
| Superficie promedio anual de áreas quemadas (ha) | 0 |
| Volumen promedio anual extraído por tratam./raleos (m³) | 15 |
| - Tratam./raleos en plantaciones (%) | 0 |
| - Tratam./raleos en bosques naturales (%) | 100 |
| Volumen promedio anual extraído por otras talas (m³) | 5 |
| - En plantaciones establecidas % | 0 |
| - En bosques naturales % | 100 |
| Incremento corriente anual de los bosques naturales (m³/ha/año) | 3,1 |
| Incremento corriente anual de las plantaciones (m³/ha/año) | 7,5 |
Resultados y discusión
⌅El patrimonio boscoso cuenta con un total de 33 géneros y 34 especies, distribuidas en 22 familias botánicas. Las familias Sapindaceae, Sapotaceae, Mimosaseae, Meliaceae, Rutaceae, Lauraceae, Flacurtiaceae y Anacardiaceae son las más representativas en cuanto al número de especies (Anexo 1), ya que agrupan el 62 % de la flora del estrato arbóreo, con 21 especies. El resto de las familias están representadas de forma monoespecífica.
Los resultados obtenidos son similares a los reportados por Molina-Pelegrín et al. (2015)Molina-Pelegrín, Y., Sosa-López, A., Arcia-Chávez, M., & Carmona-Licea, J. L. (2015). Inventario florístico en la finca La Unión, en la comunidad La Aplastada Arriba, Guisa, Granma. Revista Forestal Baracoa, 34(2), 3-13., quienes identificaron 40 especies maderables correspondientes a 20 familias. Sin embargo, estos valores son inferiores a los registrados por Álvarez & Rodríguez (2015)Álvarez, Y., & Rodríguez, J. L. (2015). Diagnóstico del componente forestal apícola presente en el bosque de la Estación Experimental Agroforestal Guisa. Revista Forestal Baracoa, 34(1), 47-53., quienes mencionan la existencia de 59 especies arbóreas pertenecientes a 24 familias en el bosque de la Estación Experimental Agroforestal Guisa.
En el bosque natural del área de estudio, las especies Eugenia buxifolia, Cupania americana, Lysiloma bahamensis, Guazuma tomentosa y Nectandra coriacea presentan el mayor volumen, con más del 50 % del volumen total (figura 1). Por otro lado, especies valiosas como Guarea guidonia, Swietenia macrophylla y Cordia gerascanthus tienen una representación porcentual muy baja. Las especies catalogadas como “maderas preciosas” suelen estar sujetas a una mayor presión, lo que podría explicar su menor volumen en el área de estudio. Arcia et al. (2012)Arcia, M., Molina-Pelegrín, Y., Sosa-López, A., Puig-Pérez, A., Figueredo-Fernández, J. L., Rodríguez-Guerra, M., Riquenes-Valdés, E., Hernández-Sabourin, E., & Sánchez-Rodríguez, Y. (2012). Árboles más usados en la construcción de viviendas en zonas montañosas de Guisa. Revista Forestal Baracoa, 31(2), 91-98. reportan que las especies más utilizadas en la construcción de viviendas son Mastichodendron foetidissimum, Samanea saman, Dipholis salicifolia, Zuelania guidonia y Alvaradoa amorphoides, empleadas para largueros, varas, horcones y tablas. Además, especies como Cordia gerascanthus, Cedrela odorata, Guarea guidonia y Zanthoxylum elephantiasis se utilizan en la construcción de marcos, puertas y muebles.
La clasificación adecuada de las especies que conforman la ocupación económica depende de las características consideradas para su realización. Por ejemplo, Gómez et al. (1976)Gómez, J. R., Feliciano, F., Eremeev, A., & Kaluzkii, K. (1976). Clasificación de los bosques de Cuba por la importancia de las especies de árboles. Revista Forestal Baracoa, 6(3-4), 27-43. realizaron una división en clases de maderas basada en los criterios del clasificador de madera del INDAF, que incluye Coníferas, Preciosas y Usos especiales. El resto de la clasificación de las latifolias se basó en estudios previos de densidades y en la definición de dureza de las maderas propuesta por (Vilela, 1969Vilela, J. E. (1969). Technological study of 144 timbers of the Guayana region of Venezuela. Vol. 1. Physical and mechanical properties of 137 timbers of Venezuelan Guayana.https://www.cabidigitallibrary.org/doi/full/10.5555/19690606793 ), con las clases: Duras, Semiduras, Blandas de I, Blandas de II y una última denominada Sin clasificar. El análisis de frecuencia de las especies según esta clasificación se muestra en la figura 2, contrastada con la clasificación de Álvarez-Olivera (2007b)Álvarez-Olivera, P. A. (2007b). Propuesta de clasificación de las especies maderables para el manejo forestal integral (segunda parte). Revista Forestal Baracoa, 26(2), 97-106..
De acuerdo con la clasificación de Gómez et al. (1976)Gómez, J. R., Feliciano, F., Eremeev, A., & Kaluzkii, K. (1976). Clasificación de los bosques de Cuba por la importancia de las especies de árboles. Revista Forestal Baracoa, 6(3-4), 27-43., las especies presentan una mayor presencia de la clase Duras (6), seguidas de las Blandas de I (5) y Blandas de II (4), con una contribución porcentual de 17,6 %, 14,7 % y 11,8 %, respectivamente. Según la clasificación de Álvarez-Olivera (2007b)Álvarez-Olivera, P. A. (2007b). Propuesta de clasificación de las especies maderables para el manejo forestal integral (segunda parte). Revista Forestal Baracoa, 26(2), 97-106., las especies se agrupan principalmente como maderas de primera, con 6 especies en esta categoría, las cuales podrían emplearse para carpintería general y maderas estructurales. Esta clase también es la más representativa en comparación con la clasificación de Gómez et al. (1976)Gómez, J. R., Feliciano, F., Eremeev, A., & Kaluzkii, K. (1976). Clasificación de los bosques de Cuba por la importancia de las especies de árboles. Revista Forestal Baracoa, 6(3-4), 27-43..
Después de las maderas de primera, se encuentran las maderas de segunda, con tres especies en esta categoría, utilizadas para carpintería corriente. También se identifican especies para usos especiales de alto valor, como artesanías y otros usos específicos, y maderas preciosas, destinadas a ebanistería y decorados interiores. Estas dos últimas clases están presentes en ambas clasificaciones, pero no coinciden en las especies. Por ejemplo, Swietenia macrophylla aparece reportada como semidura por Gómez et al. (1976)Gómez, J. R., Feliciano, F., Eremeev, A., & Kaluzkii, K. (1976). Clasificación de los bosques de Cuba por la importancia de las especies de árboles. Revista Forestal Baracoa, 6(3-4), 27-43., mientras que Álvarez-Olivera (2007b)Álvarez-Olivera, P. A. (2007b). Propuesta de clasificación de las especies maderables para el manejo forestal integral (segunda parte). Revista Forestal Baracoa, 26(2), 97-106. sugiere que esta discrepancia podría deberse al uso de muestras de árboles jóvenes.
En términos generales, la metodología utilizada permitió clasificar el 64,7 % de las especies arbóreas presentes en el patrimonio forestal. El 35,3 % restante no aparece listado en ninguna de las dos clasificaciones, que coinciden en este sentido siete especies: Erythrina poeppigiana, Casearia alba, Melicoccus bijugatus, Roystonea regia, Allophylus cominia, Alvaradoa amorphoides y Cecropia peltata.
El patrimonio de la CPA Lázaro Peña registró un total de carbono retenido de 52 540 toneladas, respaldado principalmente por las características del componente forestal, que ocupa el 79,7 % de su superficie. Los bosques naturales y las plantaciones representaron el 82,5 % y el 14,2 % del total de carbono retenido, respectivamente. La Tabla 2 muestra los rendimientos maderables, la retención de carbono en el año base y la puntuación alcanzada conforme al indicador del manejo forestal sostenible (IMFS).
| Rendimiento Madera (RM: m³/ha) | Retención de Carbono (RC: tC/ha)* | IMFS 3.5 | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Plantaciones establecidas | Bosques Naturales | TOTAL ** | Plantaciones establecidas | Bosques Naturales | 10 años después | Mejor Valor: 4 |
| 96,29 | 77,15 | 153,84 | 223,53 | 202,81 | 243,28 | 4 |
*Incluye todos los depósitos de carbono (biomasa aérea y soterrada, necromasa y suelo) y **todos
los componentes (bosques naturales, plantaciones establecidas,
plantaciones en desarrollo, área por cubrir y área inforestal).
Las plantaciones establecidas presentan un mayor rendimiento maderable y una mayor retención de carbono en comparación con los bosques naturales. En términos generales, almacenan el 41 % del carbono en la biomasa, el 4 % en la necromasa y el 55 % en el suelo. Las plantaciones de Lysiloma bahamensis muestran un rendimiento específico de madera de 106,68 m³/ha y una retención de carbono de 230,39 tC/ha. Por otro lado, las plantaciones de Leucaena leucocephala registran valores de 79,13 m³/ha y 212,20 tC/ha, respectivamente. Estos resultados superan los valores reportados por Mercadet et al. (2017)Mercadet, A., Álvarez, A., Rodríguez, Y., & Reyes, J. L. (2017). Retención de carbono por el patrimonio forestal de la empresa Agroforestal Costa Sur, provincia Artemisa. VII Congreso Forestal de Cuba, La Habana, Cuba. y Ortiz et al. (2015)Ortiz, O., Mercadet, A., Ramos, R., Gómez, L., & Monagas, E. (2015). Aporte en la mitigación del cambio climático por el patrimonio forestal de la Empresa Agroforestal de Matanzas. Revista Forestal Baracoa, 34(2), 3-13. para las mismas especies en las provincias de Artemisa y Matanzas.
En comparación con otros estudios sobre retención de carbono realizados en Cuba, específicamente en formaciones boscosas semicaducifolias sobre caliza, los valores encontrados en los bosques naturales resultan ligeramente inferiores a los 227,4 tC/ha reportados por Fleitas et al. (2017)Fleitas, Y., Miñoso, Y., & Ramos, R. (2017). Formulación de la estrategia de mitigación de la Empresa Agroforestal La Palma. VII Congreso Forestal de Cuba, La Habana, Cuba. en Pinar del Río. Sin embargo, son similares a los 198,1 tC/ha determinados por CABALLERO et al. (2017)Caballero, L., HERNÁNDEZ, A., MERCADET, A., ÁLVAREZ, A., MERLAN, G., TOLEDO, J. R., LOZANO, M., & ÁLVAREZ, R. (2017). Potencial de retención de carbono por el patrimonio forestal de la Empresa Agroforestal Sancti Spiritus. VII Congreso Forestal de Cuba, La Habana, Cuba. en Sancti Spíritus. Estas diferencias pueden atribuirse a variaciones en las condiciones ambientales y en las características de los ecosistemas estudiados.
En relación con la contribución a la reducción del efecto invernadero, la evaluación del IMFS asignó a la CPA una calificación de 4 (sobresaliente), la cual representa la máxima puntuación según la escala de valores propuesta por Herrero (2005)Herrero, J. A. (2005). Criterios e indicadores de manejo forestal sostenible. Una visión de futuro (Agrinfor, p. 55). Ministerio de la Agricultura.. Este resultado refleja el impacto positivo de las prácticas forestales implementadas en la mitigación del cambio climático.
La línea base de retención de carbono para un período de 10 años (figura 3) muestra una tendencia ascendente. Los bosques naturales presentan una mayor retención de carbono debido a la superficie más extensa que ocupan en comparación con las plantaciones. Esta diferencia se explica por la capacidad de los bosques naturales para almacenar carbono en mayores proporciones.
Los resultados obtenidos indican que, en el plazo analizado, el patrimonio forestal de esta entidad podría alcanzar una retención total de carbono de 83 080 t, lo que representa 1,6 veces más que el año base. El crecimiento promedio anual se estima en 3050 t, siendo las plantaciones el componente que experimentaría el mayor incremento. Para el año 2029, se proyecta que las plantaciones representen el 26,5 % del carbono a retener.
Los bosques de CPA Lázaro Peña contribuyen de manera favorable a la mitigación del cambio climático. Esta contribución está influenciada por factores como una superficie media de plantación de 4,6 ha/año, un éxito promedio del 80 % en las plantaciones y un volumen medio extraído de 20 m³, el cual no supera las existencias maderables de árboles en pie. La extracción de madera se realiza principalmente en los bosques naturales, lo que garantiza un manejo sostenible de los recursos forestales.
Conclusiones
⌅-
El patrimonio boscoso presenta 33 géneros y 34 especies distribuidas en 22 familias botánicas, con las familias Sapindaceae, Sapotaceae y Mimosaseae como las más representativas, que agrupa el 62% de la flora arbórea. Esto refleja una alta diversidad, aunque inferior a otros estudios en la región.
-
Eugenia buxifolia, Cupania americana y Lysiloma bahamensis son las especies con mayor volumen, que representa más del 50% del total. Sin embargo, maderas preciosas como Swietenia macrophylla y Guarea guidonia tienen baja representación, posiblemente debido a la presión antropogénica y su uso intensivo.
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El patrimonio forestal retiene 52,540 toneladas de carbono, con bosques naturales contribuyendo el 82.5%. Las plantaciones muestran mayor rendimiento maderable y retención de carbono, proyectándose un aumento del 26.5% para 2029, destacando su papel clave en la mitigación del cambio climático.