INTRODUCCION
⌅El empleo de cortinas rompevientos como técnica agroforestal innovadora, con especies maderables y frutales en la producción agropecuaria, se conoce desde hace siglos. Estas estructuras han servido para proteger huertos y pequeñas parcelas mediante hileras de árboles. Según la literatura, su uso se originó en el sudeste de Europa, la región central de América y algunas zonas de China (Renda et al., 2014Renda, A., Calzadilla, E., Jiménez, M., & Rodríguez, Y. (2014). Manual establecimiento de cortinas rompe-vientos en el escenario agrario cubano. INAF, Habana. Cuba.).
Las cortinas rompevientos consisten en fajas de varias hileras de plantas dispuestas para ofrecer la mayor protección posible a los cultivos y al suelo (Ávila et al., 1979Ávila, J., García, I., González, E., Rodríguez, J., & Durán, A. (1979). Ecología y silvicultura. Editorial Científico-Técnica.). Su diseño busca minimizar el impacto del viento y crear un microclima favorable. Además, estas barreras reducen la erosión eólica cuando se manejan de forma adecuada.
Otros autores destacan que las cortinas rompevientos reportan grandes ventajas en el cuidado de los cultivos. Protegen el suelo de la erosión eólica y modifican el microclima del área sembrada, lo que aumenta la humedad del aire y del terreno. También elevan el contenido de materia orgánica y mejoran los niveles de nutrientes en la tierra, especialmente cuando se combinan diferentes especies.
Según Renda et al. (2014)Renda, A., Calzadilla, E., Jiménez, M., & Rodríguez, Y. (2014). Manual establecimiento de cortinas rompe-vientos en el escenario agrario cubano. INAF, Habana. Cuba., las primeras cortinas rompevientos en Cuba se establecieron en Las Puentes Motembo, en la antigua provincia de Las Villas. Este proyecto respondió al plan de frutales de los años sesenta. En Matanzas, se plantó Casuarina sp. para proteger un cultivo de Mangifera indica.
Estas cortinas rompevientos se introdujeron como una tecnología innovadora para proteger los sistemas de cultivo de los vientos alisios, que soplan regularmente del nordeste y del norte. También brindan defensa contra los nortes (108 km/h), los sures (126 km/h), turbonadas, brisas marinas y huracanes (con vientos superiores a 140 km/h). Su implementación ha sido clave para la estabilidad agrícola en zonas expuestas a fenómenos meteorológicos extremos.
En la franja de suelo ocupada por la estructura forestal, estas barreras vivas reducen el ataque de algunas plagas y contribuyen al equilibrio biológico en áreas de cultivos agrícolas. Asimismo, incrementan la producción en la zona protegida en comparación con campos abiertos. Además, favorecen la producción apícola debido a la floración dentro del radio de acción de las colmenas.
Este sistema agrotecnológico genera leña, madera, frutos, insecticidas (como en el caso del Árbol del Nim), forraje y otros productos esenciales para la economía nacional. Contribuye a sustituir importaciones y reduce la dependencia del mercado exterior. Por ello, se considera una estrategia clave para garantizar la seguridad alimentaria (Berrio, 2011Berrio, M. (2011). Cortinas rompevientos, sistema forestal para mitigar los efectos negativos de los vientos sobre los sistemas agropecuarios. Resultados de su implementación en una granja ganadera. Estación Experimental Forestal Itabo. Revista Forestal Baracoa. https://agris.fao.org/search/en/providers/122590/records/6473565053aa8c8963067e1f ).
En 1967, Fidel Castro enfatizó la necesidad de establecer cortinas rompevientos capaces de ofrecer protección incluso durante vientos huracanados. La difusión e implementación de esta práctica agronómica proporciona servicios ambientales cruciales para la sostenibilidad de la seguridad alimentaria. Además, fortalece las infraestructuras productivas de diversos sectores económicos (Renda et al., 2014Renda, A., Calzadilla, E., Jiménez, M., & Rodríguez, Y. (2014). Manual establecimiento de cortinas rompe-vientos en el escenario agrario cubano. INAF, Habana. Cuba.).
El objetivo de este trabajo fue evaluar la producción de madera y su contribución al balance nacional de especies forestales y frutales establecidas en áreas agrícolas como cortinas rompevientos. Se analizó su impacto en la protección de cultivos y en la generación de recursos maderables. Los resultados permitirán optimizar su uso en sistemas agroforestales sostenibles.
MATERIALES Y METODOS
⌅La evaluación se desarrolló entre marzo y junio de 2019 en una plantación de especies forestales latifoliadas y frutales (Figura 1), establecida como Cortina rompeviento en 1964. El área de estudio corresponde a la Granja Agropecuaria del MININT, ubicada en la carretera a Manzanillo, en la comunidad de Cerca Blanca, a 2 km del poblado de Bayamo, provincia de Granma. Esta plantación se caracteriza por su disposición paralela a la vía principal.
Según los testimonios de los pobladores de la región, la cortina rompevientos alcanzaba inicialmente una longitud superior a los 5 km. El suelo donde se estableció se clasifica como Pardo sin Carbonato, con buena fertilidad y alta vocación agrícola. Estos factores contribuyeron al desarrollo óptimo de las especies plantadas.
Diseño y evaluación
⌅Las especies utilizadas en la cortina fueron Cordia gerascanthus (L.) Sw. ex Griseb., caoba antillana (Swietenia mahagoni) y Tamarindus indica L. La producción de posturas se realizó en un vivero provisional, donde se logró material de siembra de alta calidad. Una vez que las condiciones fueron adecuadas, las posturas se trasladaron al campo para su establecimiento definitivo.
La cortina rompevientos tiene un ancho de 40 m y una longitud de 5000 m. Su diseño incluye dos fajas de especies forestales, cada una de 12 m de ancho, separadas por una franja intermedia de 12 m. En el estrato inferior (exterior) se dispuso una hilera de frutales de porte medio, ubicada a 4 m de la primera faja forestal (estrato medio), seguida de la segunda faja forestal (estrato superior).
Como parte del estrato inferior, se manejó una plantación de café arábico. Para las especies forestales, el marco de plantación fue de 3 × 3 m, mientras que los frutales se establecieron en hileras con un marco de 4 × 4 m. La caoba antillana se plantó en una sola hilera al frente de la cortina, siguiendo el mismo marco de plantación.
Se realizaron evaluaciones dasométricas a las especies forestales mediante una cinta diamétrica para medir el diámetro a 1,30 m de altura (D1,30) y un hipsómetro de Blume-Leiss para determinar la altura total (H). El cálculo del incremento en la producción de madera se basó en la fórmula que se describe a continuación.
Donde:
V- Volumen del árbol.
D- Diámetro.
H- Altura.
F- Coeficiente (0.36).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
⌅En la Tabla 1 se presenta la respuesta de los indicadores de producción de madera en las especies forestales y frutales establecidas en la cortina rompevientos. Los índices dasométricos de las especies evaluadas muestran un comportamiento estable. En las cuatro parcelas con Cordia gerascanthus (L.) Sw. ex Griseb., se registraron diámetros entre 0,31 y 0,37 m, así como alturas cercanas a los 24,0 m. La producción de madera por árbol alcanzó aproximadamente un metro cúbico.
Al evaluar la producción de madera de esta especie, se observó un incremento medio anual de 8,5 m³/ha/año. La producción total fue de 442 m³/ha en un período de 52 años. Estos resultados coinciden con los reportados por Jiménez (2006)Jiménez, M. (2006). Guía Técnica Agroforestal. Instituto de Investigaciones Agro-Forestales. para la misma especie bajo diferentes condiciones ambientales.
La Caoba antillana se plantó en la primera línea de la cortina, en tramos de aproximadamente 100 metros, formando una barrera protectora contra el viento. Esta especie presentó diámetros de hasta 0,41 m y alturas superiores a los 16 metros. Su producción de madera varió entre 0,80 y 1,06 m³ por árbol.
Calzadilla et al. (1990)Calzadilla, E., Jiménez, M., Gonzalez, A., Mojena, B., & Sanchez, J. (1990). Los sistemas agroforestales en la República de Cuba (p. 21). CIDA. https://agris.fao.org/search/en/providers/122621/records/647396a268b4c299a3fb5e65 obtuvieron resultados similares al evaluar una plantación de Cordia gerascanthus y Caoba antillana establecida como faja forestal hidrorreguladora. En ese estudio, las especies alcanzaron crecimientos en altura de 2,63 m y 1,68 m, respectivamente, después de cuatro años.
Samanea saman (Jacq.) Merr. destacó por sus altos índices dasométricos, con diámetros superiores a 0,60 m y alturas mayores a 18 metros. Conocida como Algarrobo del País, esta especie posee una alta plasticidad ecológica y se adapta bien a las condiciones del ecosistema. Su presencia en la cortina se debe a regeneración natural, por lo que no se pudo determinar la edad exacta de los ejemplares.
| Especies | Marco de siembra | PARCELAS | |||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | ||||||||||||||
| No. de arboles | Diámetro medio (m) | Altura media (m) | Volumen promedio/árbol (m3) | No. de aboles | Diámetro medio (m) | Altura media (m) | Volumen promedio/árbol (m3) | No. de arboles | Diámetro medio (m) | Altura media (m) | Volumen promedio/árbol (m3) | No. de arboles | Diámetro medio (m) | Altura media (m) | Volumen promedio/árbol (m3) | ||
| ESPECIES FORESTALES | |||||||||||||||||
| Cordia gerascanthus (L.) Sw. ex Griseb. | 4 x 4 | 22 | 0,37 | 17,0 | 0,90 | 32 | 0,31 | 17,3 | 0,64 | 21 | 0,36 | 21,0 | 1,04 | 23 | 0,36 | 24,0 | 1,15 |
| Caoba antillana | 4 x 4 | 2 | 0,41 | 14,5 | 1,06 | 7 | 0,39 | 11,7 | 0,80 | 8 | 0,28 | 12,8 | 0,45 | 4 | 0,35 | 16,5 | 0,86 |
| Samanea Saman, (Jacq.) Merr.) | Regenerac. natural | 2 | 0,67 | 18 | 2,66 | - | - | - | - | - | - | - | - | 3 | 0,63 | 19,3 | 2,50 |
| ESPECIES FRUTALES | |||||||||||||||||
| Tamarindus indica L. | - | - | - | - | - | - | - | - | 12 | 0,36 | 8,8 | 0,43 | 13 | 0,36 | 9,1 | 0,44 | |
| 26 | 1,45 | 49,5 | 4,62 | 39 | 0,70 | 29,0 | 1,44 | 41 | 1,00 | 42,6 | 1,92 | 43 | 1,70 | 68,9 | 4,95 | ||
En la evaluación de las especies frutales, Tamarindus indica L. mostró un comportamiento estable en diámetro, altura y amplitud de copa. Esta especie se estableció en tramos de 200 m en la primera línea de la barrera, con diámetros promedio de 0,36 m y alturas de 9,00 m. Los valores fueron consistentes en ambas parcelas estudiadas.
Las especies frutales deben cumplir una función protectora, por lo que requieren características específicas. Estas incluyen ramificación abundante, baja altura, copa amplia y ramas largas y flexibles. Además, deben ser resistentes a vientos fuertes y preferiblemente perennifolias o semicaducifolias.
El café arábico cultivado bajo el componente forestal de la cortina presentó una respuesta negativa. La supervivencia fue de solo el 35 %, con un desarrollo morfo-agronómico muy inferior al potencial de la especie. Este resultado se atribuye a las condiciones agroecológicas y a la selección de especies forestales inadecuadas como sombreadoras, las cuales no están recomendadas para el cultivo de café según el instructivo técnico.
CONCLUSIONES
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La evaluación actual (2019) dela componente forestal y frutal establecido, muestra incrementos significativos de sus índices dasométricos de 0,93 y 0,79 m3/árbol para las especies Cordia gerascanthus y Caoba antillana respectivamente. Samanea saman es una especie que crece de manera espontánea en la superficie, por tanto, no resulta de interés para la investigación.
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La especie de frutal Tamarindus indica, mostró buen comportamiento morfo-agronómico, con una abundante producción de frutos que no se aprovecha y se pierden toneladas de frutos/año.